Relación entre el individuo y el fraude

Relación entre el individuo y el fraude

Una vez que se ha tipificado el soborno como fraude y hemos conocido el origen e intención de la ISO 37001 hay que señalar, aunque resulte evidente e incluso ya se haya mencionado en puntos anteriores, que quien comete o quien lleva a cabo esta clase de conductas es el ser humano. Sin este, dicha conducta no se puede llevar a cabo. Por lo tanto, habrá que analizar al ser humano para conocer los motivos que lo llevan a cometer soborno.

En este caso es importante destacar la llamada Teoría del Triángulo del Fraude, concebida por el penólogo, criminólogo y sociólogo estadounidense Donald Cressey. Esta teoría dice que hay un triángulo que motiva a las personas a cometer fraude, entre el que se encuentra el soborno ¿Qué premisas forman este triángulo?

  • La motivación. Se trata del contexto en el que se encuentran los individuos. Si, por ejemplo, en la organización en la que estamos trabajando ha habido casos de corrupción y nadie los ha penalizado; si tenemos problemas financieros en casa y nuestro compañero está generando ingresos extra por una conducta corrupta, si el líder de mi organización lleva a cabo negocios de forma fraudulenta…Toda esta serie de comportamiento que nos rodean motivan al individuo a que este cometa también esta clase de conductas.
  • La oportunidad. Es la probabilidad de adoptar conductas tendientes al fraude. Estas se producen por la falta de control dentro de las organizaciones.
  • La racionalización. Es el sistema de valores con el que cuenta una organización y sus colaboradores. En este sistema de valores será en el que nos tendremos que basar para actuar ante conductas indeseables. Para ello habrá que identificar y definir los valores que nos van a marcar como organización. Si estos no están identificados e implementados, habrá más probabilidades de que se lleven a cabo estas conductas indeseables.

Es interesante señalar que esta serie de valores no se dan en la misma proporción. Puede ser que se dé la motivación, pero la persona tiene valores inculcados y no se produce el fraude. O hay motivación, la persona no tiene valores, pero cuando vaya a llevar a cabo la acción, hay un control que acaba con la oportunidad. Por tanto, para acabar con esta serie de problemáticas tendremos que establecer acciones y controles en cada una de las tres aristas del triángulo ¿Cómo vamos a actuar en cada caso?

  • La motivación se podrá remediar creando conciencia. Sobre los beneficios de cumplir con las leyes o sobre lo negativo de incumplir con estas.
  • La oportunidad se podrá mitigar con un clima de control. Para ello habrá que diseñar e implementar los controles y que la gente sepa que esos controles son efectivos y cumplen con su objetivo.
  • Para que no haya dudas sobre los valores a seguir deberá de haber medidas ejemplificadoras. Por ejemplo, recompensando a estos que tengan una buena conducta y castigando a aquellos que se comporten de forma indeseable.

En esta acción se encuentran los canales de denuncia, los códigos éticos o disciplinarios, etc. Estos nos van a decir cómo se debe actuar en consecuencia a una conducta indeseable o deseable, en el caso de que se quiera reforzar positivamente.